Mejorando la Vida de los Jóvenes Filipinos con los Derechos Humanos
Lo que a la familia de Vanilla pudo haberle faltado en recursos económicos, lo compensaron con un hogar amoroso y alegre. Los padres de Vanilla le enseñaron desde pequeño a ser amable y a tratar a los demás como le gustaría que lo trataran a él. Él atribuye a su crianza su participación constante en diversas actividades de apoyo comunitario, desde la primaria, dirigidas a ayudar a los demás.
Un compañero humanitario que ha estado implementando con gran éxito los materiales educativos de Jóvenes por los Derechos Humanos Internacional (YHRI) le presentó el programa a Vanilla. Rápidamente reconoció el valor de la educación en derechos humanos cuando notó marcadas mejoras en su propia confianza como resultado directo de aprender sobre los 30 derechos humanos universales. Desde entonces, Vanilla ha ampliado la presencia y el alcance de YHRI al realizar seminarios para crear conciencia sobre los derechos humanos en Eastern Visayas.
En algunos casos, los resultados han cambiado vidas, e incluso las han salvado. Vanilla cita el caso de una participante de uno de sus seminarios que había estado teniendo pensamientos suicidas. Aprender sobre sus derechos humanos le dio las herramientas que necesitaba para recuperar un sentido de dignidad y autoestima, y para ver que su vida tenía valor y merecía ser protegida.
Los problemas de derechos humanos que enfrenta Vanilla no son exclusivos de su zona. Personas en todo Filipinas luchan por obtener o conservar sus derechos a la educación, la vivienda, la igualdad y la seguridad social. “Me motivé a involucrarme en la educación sobre derechos humanos para ayudar a mis compatriotas filipinos a conocer sus derechos y evitar que se conviertan en víctimas de sus violaciones”, dice. “Creo que juntos podemos llevar ayuda no solo a nuestra zona, sino a todo Filipinas”.
Vanilla realiza seminarios mensuales de concientización sobre derechos humanos en colaboración con otros grupos y organizaciones con ideas afines. Estas colaboraciones están llegando a un mayor número de personas, al mismo tiempo que combinan recursos. Una de esas actividades, llamada Trabajando Juntos por Nuestros Niños, combinó la educación en derechos humanos con un proyecto para distribuir útiles escolares y paquetes de higiene a niños en zonas rurales de difícil acceso. “Las sonrisas en sus rostros por sí solas hacen que esta historia merezca ser compartida”, dice Vanilla.
Y aunque entiende muy bien que, cuanto mayores sean los fondos, a más niños podrá ayudar, Vanilla se niega a dejar que la falta de financiamiento se interponga en su camino. “La pobreza no es una barrera para el éxito”, dice.
¿Su meta final? “Difundir la educación en derechos humanos por todo Filipinas para que nadie se atreva a violarlos”, dice. “Como filipino, creo que si tocas una vida, iluminará la vida de muchos, porque toda vida humana importa. Los jóvenes son la esperanza de nuestra nación. Necesitamos ayudarlos a conocer y proteger sus derechos”.