| UGANDA | 3 DE JUNIO DEL 2024 |

Abordando la Crisis de Deserción Escolar en Uganda con Educación en Derechos Humanos

Jóvenes por los Derechos Humanos Uganda cobra impulso al empoderar a la próxima generación.
Estudiantes de la Escuela Primaria Hormsidallen asistiendo a un seminario sobre derechos humanos.

Uganda vivió un cierre educativo de 2 años debido a la pandemia de COVID‑19. Se estima que 15 millones de estudiantes tuvieron que poner en pausa sus estudios. Se proyecta que casi un tercio de ellos abandonará la escuela de forma permanente; muchos recurrieron al trabajo infantil durante la pandemia para apoyar a sus familias.

Estudiantes de la Escuela Primaria Hormsidallen asistiendo a un seminario sobre derechos humanos.

Los niños que tuvieron la fortuna de regresar a la escuela saben muy bien que la educación en Uganda es, en la práctica, aunque no en la doctrina, no un derecho sino un privilegio. Ante la presión constante de generar ingresos para cubrir las necesidades inmediatas de sus familias, muchos padres desalientan a sus hijos de asistir a la escuela. Lo que hace que su educación sea aún más difícil es que, aunque se supone que las escuelas primarias son gratuitas, casi todas en realidad cobran cuotas.

El Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (DUDH) consagra la educación como un derecho humano inalienable. Fredrick Kayiira, originario del suroeste de Uganda, quien tuvo que abandonar la escuela seis veces antes de obtener finalmente un título de posgrado, ha identificado el Derecho a la Educación como la clave para conocer todos los derechos humanos. Sin educación, los derechos humanos pueden dejarse de lado y volverse vulnerables al abuso, ya que no hay mejor manera de violarlos que impedir que las personas sepan que existen.

Kayiira es activista por la educación y fundador de Initiative for Mtoto Wa Shule (IMS), una organización sin fines de lucro liderada por jóvenes y enfocada en el Derecho a la Educación. IMS ofrece soluciones innovadoras para enfrentar la crisis de deserción escolar en Uganda. También creó una Filial de Jóvenes por los Derechos Humanos como parte de su organización para generar conciencia sobre la DUDH.

Dirigida principalmente a niños en situación de riesgo en las comunidades rurales de Uganda, su organización realiza seminarios y talleres enfocados en:

Estudiantes de la Escuela Primaria Hormsidallen asistiendo a un seminario sobre derechos humanos.
  1. Enseñar a los estudiantes sobre su Derecho fundamental a la Educación y los 30 derechos humanos.
  2. Fortalecer la capacidad de los maestros para impulsar actividades educativas sobre derechos humanos.
  3. Crear un movimiento de defensores de los derechos humanos al brindar herramientas a los jóvenes.

Kayiira ve los obstáculos para lograr esto como una medida de la necesidad crítica que su organización atiende. Su visión es crear una comunidad donde ningún niño abandone la escuela y cada joven reciba educación hasta desarrollar al máximo su potencial, mediante la creación de un movimiento de jóvenes educadores en derechos humanos en Uganda empoderados para defender el Derecho a la Educación.

Los estudiantes y maestros reciben con entusiasmo los talleres de derechos humanos de Kayiira. También forma clubes de educación en derechos humanos en las escuelas que visita para brindar mentoría continua y promover la educación en derechos humanos entre docentes, padres y otros actores clave.

Estudiantes de la Escuela Primaria Hormsidallen asistiendo a un seminario sobre derechos humanos.

La intención de Kayiira es seguir optimizando y ampliando las actividades de su organización en el suroeste de Uganda y, desde ahí, llevar la educación en derechos humanos a todos los distritos escolares de Uganda. Aunque la pandemia dejó al descubierto las fragilidades académicas de Uganda y la reciente agitación política aumentó las violaciones de derechos humanos, él está convencido de que su trabajo ya ha comenzado a cambiar el rumbo. Al abordar la raíz de la vulnerabilidad de los ugandeses frente a los abusos, Kayiira espera transformar a Uganda en un país con plenas libertades civiles y derechos políticos, y convertirlo en un referente y líder de los derechos humanos en África.